Heroínas del Choapa: Mujeres que luchan en primera línea de la provincia contra el Covid 19

Guerreras de los hospitales de Illapel, Los Vilos y Salamanca, revelan sus miedos, sacrificios y satisfacciones de arriesgarlo todo por salvar vidas durante esta pandemia.

Poco más de un año ha concurrido desde el primer caso confirmado de Covid-19 en nuestro país, 370 días en que los trabajadores y trabajadoras de los hospitales de la provincia del Choapa han asumido el cuidado de la salud de las personas. Ellos son los protagonistas de la primera línea de la salud en nuestra zona, equipos que han resistido los momentos más duros de esta pandemia y que en su mayoría están constituidos por mujeres.

En efecto, son las féminas quienes mayoritariamente asumen labores en el sector salud de la provincia, reflejo de aquello es que de los más de 1.015 funcionarios que disponen los hospitales de Illapel, Salamanca  Los Vilos, 670 son mujeres, es decir un 66% del total.

Karen Millalén, técnico en enfermería, Hospital San Pedro de Los Vilos

La actual crisis sanitaria por Covid-19 las pone a ellas al frente de la primera línea de salud, lo cual les representa una sobre exigencia sin precedentes. Es el caso de Karen Millalén (36), técnico en enfermería del Servicio de Urgencia Hospital San Pedro de Los Vilos.“Se trata de una sobrecarga no tanto física, sino más bien mental. Ha sido un cambio total. Yo estoy acostumbrada a trabajar bajo presión, este no es mi primer trabajo, pero esto nunca me había pasado porque siento que remamos contra la corriente”.

Karen trabaja en el recinto vileño desde el 2015, cuenta que hace casi un año que no tiene contacto con su familia en Santiago y que trata de cuidarse lo máximo posible para no exponer a su marido, que es enfermo crónico.

Respecto a las sensaciones que le deja trabajar en un servicio crítico de este hospital comunitario, Millalén comenta que “se siente miedo porque me ha tocado ver gente joven muy grave. Una vez me tocó mucho una paciente menor que yo, entonces te vas con ese sentimiento que te toca y que te pone a pensar que una también puede estar ahí. Eso afecta en algún momento y estresa el miedo a lo desconocido. Y no creo que hablo solo por mí, sino también por mis compañeros, pero la verdad es que por algo nos tocó esta situación y aquí estamos mirando hacia adelante”.

Pero pese a lo complejo del panorama y a los miedos que puedan aflorar en los equipos clínicos, la TENS recalca el rol que las mujeres cumplen en salud. “Yo creo que destacamos en el cuidado y la organización. Por lo menos yo veo aquí un montón de mujeres súper fuertes, generalmente las enfermeras o TENS son mujeres de carácter y es importante que se reconozca ese rol de la mujer en salud. Lideramos, organizamos y lo principal es que ayudamos a la comunidad. Esta es nuestra labor y a mí me gusta lo que hago, no me arrepiento de estar acá”.

María José Morales, enfermera, Hospital de Illapel

María José Morales (33) es otra de esas guerreras ocultas de los hospitales del Choapa. Desde el 2013 que se desempeña como enfermera del hospital de Illapel, donde ha asumido labores administrativas, de recursos humanos y desde hace unos meses como enfermera supervisora de Urgencias del recinto provincial, donde también apoya en labores clínicas.

Cuenta que hace más de dos años que no sale de vacaciones y que sus jornadas fácilmente superan las 8 horas diarias, sacrificios que han afectado directamente en su entorno familiar. “Finalmente los más perjudicados son los familiares, padres, hijo, pareja, etc. Al inicio de la pandemia prácticamente no los veía, llegaba a mi casa y mi hijo ya estaba durmiendo. Pero también tenía temor, más que a contagiarse una, porque nosotros utilizamos los EPP correctamente, a contagiar a los seres queridos. El sacrificio ha sido más que todo disminuir el tiempo de compartir en familia y el hecho constante de trabajar 24/7 incluso algunos fines de semana”.

Pero todo ese esfuerzo realizado por María José, también deja recompensas. Para ella, “una de las gratificaciones que veo es que el hospital ha ido creciendo. Durante la pandemia el hospital ha aumentado su complejidad, ya tenemos la UPC y además, previo a la pandemia, éramos cerca de 15 enfermeros y actualmente somos casi 40”.

Rosa Trigo, TENS, Hospital de Salamanca

Rosa Trigo (31) es otra funcionaria que deja el corazón en su trabajo. Esta mujer illapelina debe viajar más de 66 kilómetros todos los días para cumplir sus labores en el hospital de Salamanca, donde se desempeña como TENS del Programa Cardiovascular.

Ella también es parte de los funcionarios que no han sabido de descansos durante esta pandemia, ya que cumple la importante labor de rescatar, agendar y controlar a los pacientes de su programa. “Durante esta pandemia, la población del Programa Cardiovascular estaba descompensada por miedo a asistir a sus controles en el hospital. Entonces nos enfocamos en ver la población de alto riesgo como pacientes diabéticos, con accidentes vasculares o infartos. Entonces esa fue nuestra prioridad desde un principio de la pandemia, y luego fuimos integrando a otros pacientes que tenían un riesgo bajo o moderado”.

Respecto al rol de las mujeres en salud, Rosita destaca por sobre todo la vocación de servicio de las funcionarias. “Yo paso más tiempo en el hospital que en mi casa y sé que en algún momento mi hijo va a decir que está orgullosa de su mamá. Porque trabajo y quiero lo mejor para todos, como muchas de las chicas que son mamá o no son mamá acá en el área de la salud, porque al final todas nos sacrificamos de la misma forma por un bien colectivo”.

Estas son las historias de tres mujeres de la primera línea del Choapa, historias que muestran el lado más humano y profundo de estas verdaderas guerreras, quienes entregan el alma y libran sus propias batallas cada día para enfrentar esta crisis sanitaria.